Después de hablar del cuello de botella organizacional, suele aparecer una reacción inmediata: “Necesitamos capacitar mejor a los líderes.”“Hay que fortalecer la comunicación.”“Hace falta más accountability.” Pero aquí aparece el error más frecuente. Intentar mejorar sin diagnosticar cómo se ejecuta realmente el trabajo. Muchas empresas intervienen sin entender con precisión: Y entonces ocurre algo predecible:
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