De niños jugábamos al “teléfono descompuesto”.Un mensaje pasaba de persona en persona… y al final llegaba completamente distinto. Era divertido. El problema es que en muchas organizaciones ese juego sigue existiendo.Y ahí ya no tiene ninguna gracia. El director dice A.El gerente entiende B.El equipo ejecuta Z. Y el resultado no es risa. Es costo.
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