De niños jugábamos al “teléfono descompuesto”.Un mensaje pasaba de persona en persona… y al final llegaba completamente
De niños jugábamos al “teléfono descompuesto”.
Un mensaje pasaba de persona en persona… y al final llegaba completamente distinto.
Era divertido.
El problema es que en muchas organizaciones ese juego sigue existiendo.
Y ahí ya no tiene ninguna gracia.
El director dice A.
El gerente entiende B.
El equipo ejecuta Z.
Y el resultado no es risa. Es costo.
Cuando la comunicación falla, la ejecución se rompe
Este tipo de distorsión genera:
Pero lo más grave es esto:
La organización cree que está ejecutando…
cuando en realidad está interpretando.
El error común: comunicar no es asegurar comprensión
Muchas empresas creen que comunicar es:
Pero eso solo garantiza que el mensaje salió…
no que fue entendido correctamente.
Principio clave: claridad operativa, no solo mensaje
La comunicación efectiva se mide así:
¿Las personas comprenden y hacen exactamente lo que se esperaba?
Si hay múltiples interpretaciones, no hubo comunicación… Hubo transmisión.
Herramienta práctica: la regla de verificación activa
Después de comunicar una instrucción, el líder debe validar:
“¿Qué vas a hacer diferente a partir de esto?”
Esto facilita:
Segundo principio: alinear expectativas explícitamente
Gran parte del problema no es lo que se dice…
es lo que se supone.
Implementa esta práctica:
Para cada tarea define claramente:
Comunicación que impacta resultados
Cuando la comunicación se vuelve clara:
La organización deja de interpretar…
y empieza a ejecutar con precisión.
La comunicación no es un tema “blando”.
Es un factor poderoso, directo a resultados.
Y cuando se corrige, algo cambia de inmediato:
Lorena Torres Kelly
Gerente comercial
Inspira Centro de Aprendizaje